La “Declaración”, que ha merecido el inmediato aplauso de la patronal y los banqueros, plantea el endurecimiento de las condiciones que permiten el acceso a la pensión contributiva de jubilación y trasluce la intención de reducir la cuantía de la prestación. Pero, más allá de todo ello, el documento aprobado por el Gobierno representa un claro alineamiento con las tendencias más radicales que defienden la ruptura del modelo público de protección social vigente en nuestro país, aproximándonos a un escenario que aparece caracterizado por dos rasgos significativos: una Seguridad Social pública muy debilitada, de naturaleza crecientemente asistencial, y una protección complementaria que se encomienda a la iniciativa privada y al esfuerzo individual de los trabajadores.
Pero estas medidas no son algo aislado o surgido de un momento de fiebre de nuestro Presidente Zapatero. No, esto se enmarca en una política de recortes de derechos para la clase trabajadora que tiene como perfecta excusa la crisis financiera que atravesamos, que tiene unos clarísimos culpables.
La crisis económica actual, una de tantas cíclicas a las que nos tiene acostumbrados el capitalismo, fue provocada por los grandes especuladores, buscadores de dinero rápido y fácil, creadores de fortunas sobre castillos de naipes, que se desploman en cuanto sopla un pequeño viento.
En España asistimos a un aumento salvaje del número de parados, al cierre continuado de empresas, a la proliferación de expedientes de regulación de empleo que suponen el despido de miles de trabajadores. En Asturias ya son 80.000 los parados/as registrados en las Oficinas de Empleo (4 millones en España), y muchos de ellos empiezan ya a ver cómo se agotan las prestaciones y se asoman a la indigencia, sin ninguna expectativa a corto plazo de que las cosas vayan a cambiar.
Eso sí, el Banco de Santander acaba de publicar su cuenta de beneficios, en la que batió nuevos récords, ganando más que nunca.
El Gobierno “socialista” ya ha decidido qué hacer y, una vez más, considera que deben ser los trabajadores los que se vean penalizados a la hora de pagar las consecuencias de esta crisis que nosotros no generamos. En su momento se pusieron miles de millones de euros a disposición de los bancos para cubrir sus posibles pérdidas y ahora se pretenden realizar reformas en la línea de lo que plantean la patronal y el Banco de España, aumento de la edad de jubilación a los 67 años, ampliación del cómputo para realizar el cálculo de la pensión y reforma del mercado laboral con abaratamiento del despido en el camino hacia el despido libre que es la pretensión última de
Todas estas propuestas van en una misma dirección, la de empeorar las condiciones de vida de los trabajadores, retrasando el fin de su vida laboral, menguando las cantidades que se van a percibir en su pensión de jubilación, tras toda una vida de trabajo y cotización y prostituyendo aún más el mercado laboral, facilitando el que los empresarios puedan despedir aún con menos limitaciones de las que ya tienen ahora, que son bien pocas.
Un gobierno que se dice de izquierdas quiere hacer recaer de nuevo el peso de la crisis sobre las espaldas de los de siempre, porque no se atreve a enfrentarse a los verdaderos causantes de esta situación, los bancos, los entramados financieros, que no solo se ven libres de responsabilidades, sino que como buenos usureros aprovechan para hacer aún más negocio adaptándose a las nuevas condiciones que ofrecen los mercados.
Un gobierno de izquierdas debería establecer unos impuestos sobre los enormes beneficios de estas compañías, debería perseguir a las empresas que utilizan el fraude contractual de forma permanente para explotar a sus trabajadores y aprovecharse de las subvenciones, debería gravar las grandes fortunas de este país, logradas a costa del esfuerzo de quienes no tienen otro bien económico que la fuerza de su trabajo. Un gobierno de izquierdas debería expropiar vía impuestos directos sobre el capital los escandalosos beneficios declarados por
Desde nuestro punto de vista, la “Declaración” del Gobierno constituye un ataque de tal calado que la clase obrera, a través de sus organizaciones representativas, debe oponerse a esta ofensiva procediendo a la convocatoria de una
HUELGA GENERAL
La Seguridad Social de los trabajadores está en peligro. No debemos consentir que, con la excusa de la crisis, se produzca ningún retroceso en los derechos de los trabajadores que tanto costó conseguir. Otra política económica es posible, no asumamos el discurso único, en el que la obtención del beneficio lo justifica todo. Resistamos ante esta nueva ofensiva del capital.
Tabla de jubilaciones según la Declaración del Gobierno:
Si naciste en:............................te jubilarás a los:
1947………………………….65 años
1948………………………….65 años y 2 meses
1949………………………….65 años y 4 meses
1950………………………….65 años y 6 meses
1951………………………….65 años y 8 meses
1952………………………….65 años y 10 meses
1953………………………….66 años
1954………………………….66 años y 2 meses
1955…………………….……66 años y 4 meses
1956………………………….66 años y 6 meses
1957………………………….66 años y 8 meses
1958………………………….66 años y 10 meses
1959………………………….67 años
1960 y sucesivos…………….67 años
[Texto extractado del boletín informativo de la Corriente Sindical de Izquierda, CSI, Administración Autonómica de Asturias. Imagen incorporada de dicho boletín.]










+de+cartel.jpg)
