10/12/09

Ría de San Vicente de la Barquera, un atardecer de invierno

Playa de San Lorenzo (Gijón), una mañana de otoño

09/12/09

"La Arena: El poeta en la noche"


He querido ir a visitar a nuestro poeta: a Rubén Darío. Rubén veranea en La Arena. Para ir desde Oviedo a La Arena, salí cuando la tarde comienza a declinar. El tren, de pronto, se cuela vertiginoso en un túnel; luego aparece un valle ancho, verde, sombreado por pomaradas y castañares; surten de las caserías lejanas hilillos de humo tenue, azul; el cielo está radiante, y los últimos rayos dorados del sol se filtran entre los árboles que dentellean las colinas y caen suaves sobre el ancho cristal de un río...
Y de minuto en minuto cambian la coloración del paisaje, el contraste de luz y de sombra, la diafanidad del ambiente. Un crepúsculo en Levante es un crepúsculo largo, inextinguible, melancólico; durante el día, de la mañana hasta la noche, un resplandor vivísimo de luz vibra sobre el campo; en todos los momentos, constantemente, las sombras violentas, las rígidas líneas de las cosas, los perfiles luminosos de los árboles y de las montañas, viven con idéntica intensidad. Cuando la noche se apropincua, esta luminaria ardorosa va lentamente amortiguándose, con decrecimiento imperceptible, en una gloria de oro, de nácar, de violeta y de carmín, hasta morir en una foscura pálida, suave, que avanza del Oriente y que al fin acaba por envolver la silueta luminosa de las montañas tras las cuales el sol se ha puesto.
En Asturias no existen estos crepúsculos abrumadores. Ya la noche se acerca; el tren corre bordeando las aguas negras del Nalón; a ratos cruza con estrépito sobre un puente metálico; se divisan a lo lejos las luces de un poblado. Han pasado ante nuestra vista Caces, Vega, Grado, San Román; atrás, entre el boscaje, han quedado también los resplandores rojos de Trubia. Cuando llegamos a San Esteban de Pravia ha cerrado por completo la noche; el viento trae en sus ráfagas olores de mar; se oye el formidable y sordo rumor de las olas. Aquí termina nuestro viaje. El Nalón, que hemos venido bordeando, desemboca en esta parte de la costa; al dar con sus aguas en el mar, el río se espacia, se dilata, forma una ancha bahía de superficie tersa y tranquila. San Esteban de Pravia -un pueblecillo de quince o veinte casas- se asienta en una banda; La Arena -otro poblado de otras tantas viviendas- se yergue en la otra parte. Y en este lado hay un lengua de la tierra que avanza mar adentro, sobre las olas; una casa se levanta en este promontorio; y en esta casa veranea el poeta.
Pero nosotros apenas, esta noche, nos damos cuenta de nada de esto. La bahía está en profundas tinieblas; sobre las aguas negras, muertas, rielan misteriosas luces allá en la orilla remota; un estrépito vago, manso, viene del mar. Y nuestra barca va marchando lenta, elástica, hacia la inmensidad. Y en la negrura, al chocar de los remos, salta un reguero maravilloso de chispas fosforescentes, lívidas, que brillan y desaparecen en un segundo.
La casa del poeta es chiquita. Son las diez: Rubén está ya acostado cuando llegamos. Esperamos un momento; una puertecilla rechina, y el poeta está ya ante nosotros con su sonrisa suave y sus ojos siempre entornados. Una lámpara arroja sus resplandores sobre unos libros nuevos, intonsos: De Profundis, de Wilde; Pages Choisies, de Gobineau. En el fondo, por el ancho cierre de cristales, junto al cual trabaja el poeta, se divisa la noche.
-El mar -dice Rubén- llega algunas veces, cuando hay tormenta, hasta lamer los muros de esta casa. Las barcas de los pescadores saltan entonces entre olas inmensas, luchando por entrar, en tanto que aquí, en la orilla, las mujeres gritan y rezan angustiadas...
Y luego añade:
-Pero yo no puedo mirar esto...
Una vaga sensación de espanto corre por los nervios del poeta al pensar en este espectáculo. Su sensibilidad vibra ante la Muerte. Rubén ya no es el mismo artista de antes. Diríase que desde su penúltimo libro -Prosas profanas- hasta el último -Cantos de amor y de esperanza- se ha transmontado en otro hombre. Antes Rubén era un poeta de elegancia, de ingenio y de mundanidad; los temas de Grecia y de Versalles cautivaban su pluma; la forma armoniosa, el movimiento retórico, un gesto de gracia, un desdén elegante era lo que encontrábamos en sus versos. Pero los años han ido transcurriendo inexorables; los entusiasmos y las ilusiones de la juventud han desaparecido. El poeta se ha reconcentrado en sí mismo y ha pensado en la vanidad de las cosas. Ha visto que "la Carne y la Primavera acaban"; ha sentido que es angustioso el pesar que experimentamos de no haber alcanzado nuestra dicha en algunos instantes de la vida en que estuvimos abocados a ella, pero que es más angustioso todavía la amargura que el deseo satisfecho -que no volverá a ser deseo en las mismas circunstancias únicas y primarias- deja en nosotros; ha percibido, en fin, que todo camina hacia lo desconocido, que el destino es ciego, que la evolución no tiene más plan ni más finalidad que ella misma... Y todo eso ha sido en él -son sus palabras- como un "terremoto mental". Y todo esto en un temperamento sensitivo, eminentemente lírico, es la duda, la tristeza y la noche. ¿Recordáis la inquietud que se apoderó de Nietzsche cuando descubrió la vuelta eterna?
Y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos...

dice Rubén lleno de amargura en los dos últimos versos de su libro postrero. Este libro se titula Cantos de esperanza: es este título una ilusión con que ha querido engañarse el poeta. Respetémosla. Su espíritu, sin querer, marcha por la senda de Leopardi y de Shelley. El mar envía, fuera, entre las tinieblas, sus olas que rompen con estrépito sobre las rocas. El poeta calla y nos sonríe con su amable sonrisa. "El soplo cuya fuerza yo he invocado en mi canto, desciende sobre mí -decía el autor de Epipsychidion-; la barca de mi espíritu es arrastrada lejos de la costa, lejos de la multitud temblorosa, cuyas velas no han sido nunca el juguete de la tempestad. ¡La sierra maciza y los cielos esféricos se hienden! Yo soy llevado lejos en las tinieblas y el espanto!"
1905

José Martínez Ruiz. Azorín

08/12/09

Niebla

05/12/09

Los patos

04/12/09

Espejo

03/12/09

Octavilla publicada en 1977


Para verla más grande, pinchar sobre ella. Abajo, a la izquierda, consta el Depósito Legal, que es O-751-77. Por el número, parece ser de principios o mediados de año, por lo que aún no se habrían celebrado las primeras elecciones libres en España desde 1936, todavía no estaría legalizado el Partido Comunista y no existía ningún marco constitucional, pues la Constitución se aprobó en 1978. Se supone que "Asamblea de Trabajadores de D.-F." ¿querrá decir de "Duro-Felguera"?

Malahide

02/12/09

Manifiesto «En defensa de los derechos fundamentales en internet"

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia. Por favor difunde este manifiesto en tu blog, Twitter, en redes sociales, en foros o imprímelo y repártelo.

Yogur con tropiezos: receta

Ingredientes: Yogur natural, azúcar, leche condensada, canela en polvo, muesli.

Aunque me apasiona el yogur, no soy muy aficionado a los de sabores, mezclas y demás, pero como la cosa va en gustos, si alguien lo prefiere puede usarlos para hacer esta receta. Digo lo mismo a propósito de los bios, bífidus y similares, que a mí me dan un poco de asco y sólo los consumo cuando estoy convaleciente de una cagalera o similar. Los desnatados, por su parte, también pueden servir, pero a mí me parecen una estafa, porque les falta una parte importante de su composición, cual es la grasa. Cosas mías.

Dicho esto, la receta que propongo será un postre sano y nutritivo y muy fácil de hacer. Mezclamos dos yogures (por persona) con un chorro de leche condensada, dos o tres cucharadas de azúcar (al gusto, hay quien lo prefiere con más), un toque de canela en polvo y dos cucharadas generosas de muesli. Pasamos por la batidora. Antes de servir añadimos otra cucharadita (no muy grande) de muesli.

Servimos muy frío. Acompañamos con un chupito de Licor 43 con hielo picado.

01/12/09

Proyecciones oscuras (8)

29/11/09

Proyecciones oscuras (7)