"Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías..." (Julio Cortázar)

El encinar de San Emeterio


Cerca de Pimiango, en el municipio de Ribadedeva (el más oriental de Asturias), se halla la cueva prehistórica de El Pindal, que se abre en un acantilado imposible, resguardado de la curiosidad por un fantástico encinar. Los árboles están aquí deformados por el viento y, a los ojos del fotógrafo, danzan como si fueran fantasmas, invitándole a pasar y a hacerse amigo suyo. La luz juega con la vista (y con la cámara) caprichosamente, y sus efectos sitúan al visitante en un mundo extraño, como de otro planeta. Es belleza y es aventura.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar