"Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías..." (Julio Cortázar)

Denkmal für die ermordeten Juden Europas - Monumento a los judíos de Europa asesinados

Era opresivo y ahogaba. Cuando penetré entre los bloques sobrios y funerarios que conforman el "Denkmal für die ermordeten Juden Europas" ("Monumento a los judíos de Europa asesinados") en el centro de Berlín, pese a estar al aire libre creí que me faltaba el aire. El pavimento son puras baldosas de acera, pero se ondula, sube y baja abruptamente, se comba como si fuera una cinta de tela, y parece no tener fin. Los bloques tienen una altura que oscila entre menos de medio metro y más de cuatro metros, y según uno se interna en esta especie de bosque de monolitos de la muerte, se va dando cuenta de que parece no haber salida. La luz del sol se quiebra por las rendijas que separan los monolitos, por las que a duras penas puede pasar una persona, a veces tan solo de perfil. Algunas figuras irrumpen en las fotos y son como exclamaciones humanas entre tanta inhumanidad, pero nos siguen recordando que no hubo escapatoria, que a los millones de asesinados por el nazismo se les condenó a sufrir en vida un tormento de altibajos y de esperanzas desesperanzadas, hasta culminar con la muerte. Al final de los terribles callejones parece haber un trozo de cielo azul, las copas de unos árboles, pero uno se traslada a aquellos años de terror y ya casi duda de que existan ni el cielo, ni los árboles, ni la esperanza.

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