"Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías..." (Julio Cortázar)

"Más allá de la memoria"

La exposición Más allá de la memoria se exhibió en la casa de la cultura "Escuelas Dorado", de Sama de Langreo (Asturias). Fue inaugurada el día 21 de septiembre de 2015 (Día Internacional del Alzheimer) y pudo verse hasta el 15 de octubre.

Pero, hagamos un poco de historia. Cuando la directora del Centro de Día de Lada, Diana López, me habló de la posibilidad de hacer fotos de las personas mayores y de algunas de sus actividades cotidianas, casi ni siquiera le pregunté más y dije que sí. Como hacer fotos es una de mis pasiones, pensé que seguramente algo interesante habría que se pudiera retratar en un lugar que yo no había visitado nunca (siempre hay algo que retratar en casi todos los sitios). Luego, con más calma, me explicó de qué se trataba: esas fotos las usaríamos para hacer una exposición que coincidiría con el Día Internacional del Alzheimer.

Y dicho y hecho. En tres sesiones muy diferentes, dos en el interior y la última en el jardín exterior, nos pusimos manos a la obra, di rienda suelta a mi afición, y, al final, me encontré con que tenía en las tarjetas de memoria más de ochocientas fotografías que esperaban ver la luz. Procesé algunas de ellas (no recuerdo cuántas, tal vez menos de la mitad, después de descartar las que no tenían suficiente calidad o no me parecían adecuadas), y algunas se las envié a Diana, para que desde el centro escogieran. En pocas semanas el equipo del centro lo tuvo todo listo. Yo había hecho las fotos, pero ellos hicieron todo lo demás, porque se ocuparon de la selección final, cosa nada fácil, por cierto. Porque hay que decir que los criterios para una exposición como esta no pueden ser solo fotográficos. Estos son, evidentemente, los primeros, cronológicamente hablando, y los que a mí me tocó llevar a cabo por razones obvias. Pero no son los únicos, puesto que los criterios temáticos, aplicados por quienes conocen el centro, su funcionamiento, las actividades, a los usuarios, y lo que se pretende con una exhibición como esta, fueron los que dieron lugar, como no podía ser de otro modo, a la selección final.

Aquí se presenta la mayor parte de las fotografías que formaron parte de la exposición.

He de decir que mi experiencia como fotógrafo se vio ampliamente superada por la experiencia, digamos, humana. Las personas a las que, de vista (nunca mejor dicho, porque fue a través de un objetivo fotográfico), conocí, las relaciones que puede observar (y fotografiar), me hicieron tratar con cariño el material que me llevé para casa en mis tarjetas de memoria, porque sentí que era un material muy especial, muy diferente a mis fotografías habituales; pero, sobre todo, sentí que me llevaba otra cosa: calor humano, vida. El afán de superación y de lucha por parte de los usuarios, su simpatía, su saber estar ante el objetivo; la entrega y la profesionalidad de los trabajadores que los atienden (y no quiero dejar de mencionar a Orco, el perro que también es un “trabajador” al servicio de estos usuarios); el cariño, en fin, de los familiares…, todo eso queda, sin lugar a dudas, registrado en las fotografías, pero también queda registrado en otro lugar más importante: en la conciencia, en el recuerdo emocionado de quien hizo las fotos, y que nunca podrá agradecer lo suficiente la oportunidad que entre todos me dieron de conocer un poco mejor el mundo en el que vivimos, y en el que, sin duda, se puede ir/vivir “más allá de la memoria”.